La presbicia se corrige de varias maneras. Las gafas y las lentillas son sencillas y reversibles. Para reducir la dependencia de las gafas de cerca, puede plantearse una cirugía: láser sobre la córnea o sustitución del cristalino por una lente intraocular. Cada solución implica concesiones, y la elección depende de la edad, la vista de partida, el estado del cristalino y los hábitos de vida.
Lo esencial
- Gafas de lectura, progresivas o de oficina: la solución básica.
- Lentillas multifocales o monovisión: sin gafas, con un periodo de adaptación.
- Láser (Presby-LASIK, Presby-PRK): remodela la córnea, a menudo según el principio de la monovisión.
- Lente intraocular multifocal o trifocal: sustituye al cristalino, más bien después de los 55-60 años o en caso de catarata.
Las gafas
Las gafas de lectura corrigen solo la visión de cerca. Las lentes progresivas corrigen lejos, intermedia y cerca en una misma lente; requieren unos días de adaptación. Las lentes ocupacionales (de oficina) están pensadas para la pantalla y la lectura.
Las lentillas
Las lentillas multifocales reparten la visión de lejos y de cerca en la misma lentilla. La monovisión con lentillas corrige un ojo para lejos y el otro para cerca. Estas soluciones también permiten probar la monovisión antes de una cirugía. Requieren buena tolerancia y una higiene rigurosa.
Conviene saber
Como toda cirugía, la cirugía de la presbicia conlleva riesgos, que se explican en la consulta. Su objetivo es reducir la dependencia de las gafas de cerca; el resultado varía de una persona a otra.
El láser: Presby-LASIK y Presby-PRK
El láser remodela la córnea para ampliar el rango de visión nítida. La estrategia más utilizada es la monovisión o micromonovisión: el ojo dominante se ajusta para lejos y el otro ligeramente para cerca, y el cerebro combina las dos imágenes. Algunos perfiles de tratamiento crean también una córnea multifocal. El Presby-LASIK actúa bajo un fino colgajo de córnea; la Presby-PRK actúa en superficie. El láser permite corregir a la vez una miopía, una hipermetropía o un astigmatismo.
Las lentes intraoculares multifocales y trifocales
El cristalino se sustituye por una lente intraocular que reparte la luz entre varias distancias: dos en una lente multifocal, tres (lejos, intermedia, cerca) en una lente trifocal, o un rango continuo en las lentes de profundidad de foco extendida. Esta cirugía, parecida a la de la catarata, se propone más bien después de los 55-60 años o cuando el cristalino empieza a opacificarse. Elimina el riesgo de catarata futura, pero puede acompañarse de halos alrededor de las luces por la noche.
Las concesiones que conviene conocer
- La monovisión requiere adaptación y no conviene a todo el mundo: a menudo se propone antes una prueba con lentillas.
- Las soluciones multifocales pueden reducir un poco el contraste y provocar halos por la noche. Ver Conducción nocturna tras el Presby-LASIK.
- Como la presbicia sigue evolucionando hasta los 60-65 años, con el tiempo unas gafas pueden volver a ser útiles para algunas tareas.
¿Quién puede operarse?
La cirugía de la presbicia se dirige a personas molestas por su visión de cerca, con buena salud ocular, sin enfermedad de la córnea ni de la retina, tras un estudio completo. La edad, la vista de partida y el estado del cristalino orientan hacia el láser o la lente intraocular. Para saber más: ¿Soy candidato? y Operación de la presbicia después de los 60.
Para saber más
Preguntas frecuentes
No hay una solución adecuada para todos. Las gafas siguen siendo la solución básica; el láser o la lente intraocular se valoran según la edad, la vista de partida, el estado del cristalino y sus hábitos.
Una estrategia en la que un ojo se ajusta para ver de lejos y el otro para ver de cerca. El cerebro combina las dos imágenes. Puede probarse con lentillas antes de una cirugía.
El láser actúa sobre la córnea y deja el cristalino en su sitio; se propone más bien antes de los 55-60 años. La lente intraocular sustituye al cristalino; se propone más bien más tarde o en caso de catarata incipiente.
En Francia no la cubre el seguro público de salud, salvo cuando una catarata justifica la operación. Infórmese en su seguro.
Esta información general no sustituye a una consulta: solo un examen oftalmológico permite establecer un diagnóstico y valorar un tratamiento adecuado.